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viernes, 20 de febrero de 2009

El Vampiro de las Nieblas

Hoy toca hablar de un libro que terminé de leer el otro día, El Vampiro de las Nieblas de Christie Golden de 1993. Es la primera novela basada en el mundo de Ravenloft, y como aquí ya entro en temas frikis, os preguntaréis ¿qué es Ravenloft? Pues bien, Ravenloft es un mundo ficticio que en principio se creó como módulo para el juego de rol de Dungeons and Dragons, al igual que los Reinos Olvidados, el principal mundo que se creó para este juego de rol y del que se acabaron haciendo numerosas novelas fantásticas que por cierto recomiendo a todo aquel que le gusten estos tipos de libros. Quiero decir, que si os gustan libros fantásticos como ESDLA, también os atraerán los Reinos Olvidados, que tiene una mitología parecida, véase humanos, elfos, orcos, halflings (se llaman así en vez de hobbit, pero son lo mismo), dragones, etc, etc... eso sí, cada uno con sus distintas etnias y subrazas, y por supuesto, el mundo cuenta con su historia propia y demás. Pues bien, digamos que Ravenloft es como un plano alternativo, que está ligado a los Reinos Olvidados y otros mundos de Dungeons and Dragons a través de unas nieblas que transportan a los viajeros. Ravenloft es una serie de aventuras protagonizadas por personajes clásicos del juego de rol medieval: elfos, clérigos y vampiros, pero ambientada en un escenario digno de las más terroríficas novelas góticas, un resultado que queda de lo más interesante.

Este es el caso de El Vampiro de las Nieblas, que nos cuenta la historia de Jander Sunstar (Jander Estrella Solar), un elfo dorado, nativo de las tierras mágicas de Bienhallada, en uno de los Reinos Olvidados, que curiosamente es también un vampiro. Toda una cruel ironía especialmente para un elfo dorado, que está relacionado con el Sol, la naturaleza y adora al Dios Lathander, el Señor de la Mañana. Es más, su propio apellido contiene al Sol, lo que lo hace más irónico todavía. Como vampiro, puede tranformarse en murciélago o lobo cuando lo desee, y llamar a cualquier animal en un amplio radio de distancia. Esa es la única forma que tiene de contactar con los animales a los que tanto ama, ya que por lo general huyen de él, algo que lo entristece profundamente... Me llamó la atención este libro al tratarse de un elfo-vampiro, algo raro ya que los elfos, al contrario que los humanos, nunca van a ansiar la vida eterna ya que viven varios siglos, así que no significa nada para ellos, por lo que un elfo-vampiro lleva peor el vampirismo que un humano-vampiro, ya que el elfo no gana nada sino que lo pierde todo (la Naturaleza, el contacto con el Sol y los animales, su tierra natal), y está más condenado si cabe que un humano.

El libro nos cuenta que Jander se alimenta casi siempre de sangre animal, excepto cuando la necesidad se lo impide, en cuyo caso va al manicomio a alimentarse de los locos. Desgarrado por la pena y la ira al morir Anna, todo lo que él había amado en su no-vida, la plegaria de venganza de Jander es escuchada por la magia de Ravenloft y el elfo es transportado a ese reino de pesadilla donde conoce al conde Strahd von Zarovich, el amo del plano dimensional de Ravenloft. Poco a poco, Jander va descubriendo que ni siquiera el conde, también vampiro, es digno de la confianza de un elfo, ya que sus deseos de revancha están directamente ligados a la oscura herencia de Ravenloft.
Es una historia cautivadora, con un ambiente de terror gótico muy al estilo de Drácula, con abundancia de vampiros, lobos, sus etnias gitanas (los vistani), y una aldea aterrorizada por su gobernador el conde Strahd, cuya naturaleza de vampiro no conocen. Es un libro muy recomendable, porque el ambiente de terror gótico está espléndidamente conseguido (quizá no es de miedo miedo, pero hay ciertas escenas que son escalofriantes). Además a Jander, el vampiro élfico, se le termina cogiendo cariño, ya que odia su propia naturaleza de vampiro y está atormentado por ello, por lo que sus tendencias son benignas.

Lo dicho, libro recomendable para los que les guste la fantasía, que a mí me encantó, al final hasta se me saltaron las lágrimas y todo... Junto a Entrevista con el Vampiro, se ha convertido en otro de mis libros favoritos de Vampiros.

jueves, 12 de febrero de 2009

El Ente: terror clásico

El otro día estuve viendo El Ente, en el canal Dark. La película trata de una madre soltera (Barbar Hershey) perseguida y violada por un ser demoniaco, por lo que acude a la ayuda de un psiquiatra (Ron Silver), pero él cree que todo está en su cabeza... Y lo mejor de todo (y más escalofriante) es que está basada en hechos reales. Dicho así parece más bien un telefilm de sobremesa, o una historia de Iker Jímenez, pero lo cierto es que a mí me sorprendió, y me pareció una pequeña joya de película, quizá demasiado desconocida. Esta película de 1981 cuenta entre otras cosas con unos efectos especiales excelentes para la época, aunque también para la nuestra, ya que están muy por encima de algunas cutre películas de hoy en día con unos efectos especiales que parecen sacados de los primeros videojuegos en 3D que se hicieron. Afortunadamente no es el caso de El Ente, que además de sus efectos especiales más que buenos, es lo que se podría llamar, terror del clásico. Nada de las típicas películas de sustos o el cine de terror adolescente, que el 99% de las veces es lo peor. Es terror puro del estilo del Exorcista por poner un ejemplo. Aunque también en parte es terror psicológico, ya que al no ser nada tangible ni visible lo que le pasa a la protagonista, los psicólogos que visita creen que es producto de su imaginación y que alucina.
Viendo la película te llegas a creer lo que le está pasando y sufres por lo mismo. Inolvidables las escenas en que el ente la viola, con ese "Boom Boom" incansable de fondo, que lo hace todavía más escalofriante, o esos dedos invisibles tocándole los pechos, con un enorme realismo. Por no hablar del final tan inquietante (que no voy a contar, por si acaso), aunque quizá esté algo exagerado con respecto a lo que ocurrió de verdad, pero eso no deja de hacer que la película sea estremecedora.
Después de ver la película, una no se atreve a afirmar que eso fuera cierto, pero tampoco a negar que lo fuera. Con este tipo de cosas hay que ser cuidadoso, y al igual que no se debería creer todo a rajatabla (la propia película dice al final que los hechos son reales pero con algunas partes ficticias o exageradas, lógicamente para hacer la película más entretenida), tampoco se debería ser uno de esos cabezones escépticos que siempre hay y no se creen nada que tenga que ver con lo paranormal o cualquier cosa rara desconocida para el ser humano. Precisamente, si estos temas nos son tan desconocidos y tan inexplorados para casi todos, ¿por qué no abrirse aunque sólo sea un poco y a pesar de nuestros temores a algo que podría ser cierto?

Una película muy recomendable tanto para quien le gusten estos temas como para quien sea amante del cine de terror. Un 7’5